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¿SABÍAS QUE…?

Bajo el efecto de los rayos UV, las células de Langerhans, auténticos centinelas incluidos en el sistema de defensa de la piel, pueden alterarse. Los estudios demuestran que las exposiciones solares disminuyen su cantidad. De este modo, la primera línea de defensa biológica de la piel se debilita y la piel se vuelve más vulnerable ante el Sol. Por otro lado, los UV provocan una mayor producción de radicales libres, que son uno de los principales responsables del envejecimiento cutáneo.

CONSEJO PRÁCTICO

Para ayudarte a broncearte manteniendo las cualidades de tu piel, puedes adoptar una alimentación rica en vitaminas E, C y A, en betacaroteno y en otros carotenoides y flavonoides. Ayudarán a tu organismo a luchar contra los radicales libres y a protegerte ante los perjuicios del Sol. Estos nutrientes están presentes en las frutas y las verduras. El aceite de germen de trigo es especialmente rico en vitamina E y el chocolate es una deliciosa fuente de flavonoides. La zanahoria, por su parte, es el aliado indiscutible del bronceado. Rica en betacarotenos y en carotenoides, puede ayudarte a reforzar tus defensas y a darte un toque dorado a tu bronceado. Puedes completar tu régimen con complementos alimenticios, aunque sin olvidar, claro está, que no sustituyen en ningún caso a los protectores solares.