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Algunas recomendacioness para una adecuada conservación de los medicamentos
En caso de temperaturas externas elevadas, los medicamentos que deben conservarse entre 2 y 8 ºC deben utilizarse tan pronto como se hayan sacado del frigorífico.
Los medicamentos que se deben conservar a una temperatura inferior a 25 ó 30 ºC suelen presentar un límite superior de tolerancia y el rebasar puntualmente estas temperaturas no tiene consecuencia sobre la estabilidad o la calidad de estos medicamentos. No obstante, hay que supervisar también las condiciones de conservación de este grupo de fármacos.
Los estudios de los medicamentos que no comportan ninguna mención especial de conservación demuestran que no se degradan cuando son expuestos a temperaturas de 40°C durante 6 meses.
Algunas formas farmacéuticas (supositorios, óvulos, cremas,…) son bastante sensibles a elevaciones de temperatura. En este caso, no es el principio activo el que es sensible al calor.
Cuando los particulares transportan sus medicamentos, deben aplicarse las mismas precauciones de conservación, utilizando una nevera portátil en el caso de que sea necesario. En cualquier caso, el resto de medicamentos no deben estar expuestos mucho tiempo a temperaturas elevadas como las que frecuentemente se alcanzan en los maleteros o los habitáculos de los coches expuestos a pleno sol.