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El mejor aceite de todos es el de oliva virgen extra. Se compone básicamente de grasa monoinsaturada, que al parecer es mucho mejor para nuestros cuerpos que la grasa saturada. Por lo visto somos capaces de procesar el ácido oléico, el principal ácido graso del aceite de oliva, mejor que cualquier otro ácido graso, y es un hecho demostrado que los pueblos que utilizan en su cocina el aceite de oliva como principal grasa dietética, presentan porcentajes inferiores de enfermedades cardíacas y de cáncer .

El aceite de oliva virgen extra, es una grasa beneficiosa, omega-9, un ácido graso neutro y
ejerce un fuerte beneficio protector del cáncer de mama.

Los índices de cáncer de mama son un 50 por ciento más bajos en los países mediterráneos, donde se emplea aceite de oliva virgen extra en las ensaladas y para cocinar que en EE.UU.

Los ácidos grasos omega-9 del aceite de oliva virgen extra, neutralizan el efecto de estímulo del estrógeno. Y disminuyen el colesterol malo y aumentan el colesterol bueno.

El aceite de oliva virgen extra, también tiene potentes antioxidantes que contribuyen a reducir la carga oxidante.

Es un aliado natural para nuestra salud: Ayuda a prevenir enfermedades coronarias, a mantener baja la presión sanguínea y a retardar el envejecimiento de las células.

Además posee vitaminas A, D, K y E, y su consumo contribuye a mejorar el aspecto y tersura de la piel.

Ayuda a disminuir el colesterol malo del organismo y conserva el colesterol bueno.

Composición del aceite de oliva

100 gramos de aceite de oliva producen 930 calorías.

Contienen:

el 3 por 100 de proteínas
39 por 100 de hidratos de carbono
8 por 100 de fibra bruta
1000 mg. por 100 de potasio
100 mg. por 100 de sodio
80 mg. por 100 de calcio
2 mg. por 100 de magnesio
8 mg. por 100 de hierro
190 U.I. de vitamina A por 100 g.
Hay que guardar el aceite en un lugar fresco o en el frigorífico si hiciera falta, para protegerlo de la luz, el calor y la oxidación.

Nota: Se puede hacer aceite de ajo para tener a mano cuando necesitemos: Poner en un cazo medio litro de aceite de oliva junto con 5 ó 6 dientes de ajo cortados por la mitad y calentar a fuego muy bajo hasta que los ajos se doren. Enfríar, colar y poner en una aceitera. Tamién se puede hacer con diferentes gustos: tomillo, laurel, romero, menta, etc.