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A diferencia de lo que erróneamente se suele pensar, muchos nutricionistas coinciden en señalar que, en la mayoría de las ocasiones, los productos naturales que han sido congelados pueden contener una mayor cantidad de vitaminas y minerales, en comparación con aquellos que han sido refrigerados más tarde, a pesar de que estos últimos sean frescos.

¿Por qué? Fundamentalmente porque los alimentos naturales congelados tienden a ser procesados, y por tanto congelados, casi inmediatamente después de su recolección.

Esto significa que, en definitiva, la mayoría de sus cualidades nutritivas se mantienen. Y si las comparamos de hecho con el mismo alimento natural fresco que ha sido refrigerado días después de su recolección (por ejemplo al comprarlo y traerlo a casa), es probable que éstas se hayan conservado mejor en el alimento congelado.

No obstante, aunque los alimentos naturales congelados conserven sus propiedades no significa que sean mejores que su opción fresca. Es cierto que pueden contener y mantener todas sus cualidades nutritivas si han sido congeladas rápidamente tras su recolección. Pero en la mayoría de las ocasiones esto último es muy difícil de averiguar, por lo que nunca estaremos del todo seguros.

Por tanto, la opción natural y fresca estará siempre por encima de su alternativa congelada, ya que nos aseguraremos que se encuentra en su período óptimo de consumo y contendrá la mayoría de sus nutrientes esenciales.