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6 claves para una espalda de hierro
Los fisioterapeutas como profesionales de la salud especialistas en el movimiento, insisten en que los niños no deben pasar más de 20-30 minutos sentados de manera continua y siempre deben mantener una postura correcta. “El cuerpo está diseñado para moverse”, insisten desde el COFC. Hay posturas que afectan de manera desfavorable a las articulaciones y músculos, pero sin embargo lo peor es no moverse, es decir, mantenerse demasiado tiempo sentado en posturas inadecuadas.
El calzado también es importante, hay que tener en cuenta que un pie infantil es frágil y blando. Además del largo del zapato también importa el ancho. Los pies no deben estar apretados por los lados del zapato. Para andar necesitamos que la punta y los dedos del pie se doblen al dar un paso. Es por eso que la suela tiene que ser suficientemente flexible.
El peso de la mochila escolar debe estar repartido entre los dos hombros y permitir que el niño pueda caminar erguido. Es importante que el niño no cargue más de 10% de su propio peso. Los tirantes deben ser anchos y acolchados. Es aconsejable que lleven cinturón acolchado a nivel del abdomen o el pecho para ayudar a distribuir el peso. La mochila debe ir pegada al cuerpo y relativamente baja en la zona lumbar o entre las caderas. Los objetos pesados deben quedar próximos al cuerpo. Y en el caso de que utilicen mochila con ruedas, la altura debe ser regulable para que sea más cómoda y ergonómica al arrastrarla. Las ruedas facilitan su arrastre evitando que el niño levante peso.
¿Cómo levantar la mochila? Hay que doblar las rodillas y hacer la fuerza con las piernas. Manteniendo siempre la espalda recta, no encorvada.
En el caso de estar sentados en clase o frente a un ordenador, hay que cambiar la postura frecuentemente e intentar levantarse y andar periódicamente. Los antebrazos deben estar apoyados en la mesa, los pies apoyados en el suelo y sentarse lo más recto posible a la silla, con el cuerpo relajado.
Y por último, es muy importante hacer ejercicio. La natación es muy buena para la espalda, pero en realidad practicar cualquier deporte o mantener una actividad física (como bailar, montar en bici, saltar) es muy importante para que nuestra espalda se desarrolle correctamen