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La piel de un bebé es mucho más vulnerable y sensible que la de un adulto. Es mucho más fina y permeable, por lo que absorbe gran cantidad de los ingredientes que contienen los productos que le aplicamos. Por otro lado, tiende a secarse y a irritarse ya que las glándulas sudoríparas no garantizan la suficiente hidratación de las capas superficiales de la piel. Tampoco es capaz de producir la cantidad suficiente de melanina para protegerse del sol y la radiación UV. Por todo ello es importante establecer una rutina de cuidados acertada con los productos adecuados.

Atentos al sol, desde el principio

Hay que recordar a los adultos que un bebé de menos de 6 meses no debería exponerse al sol y hasta los 12 meses, lo menos posible. En esta etapa hay una menor tasa de melanina, y las quemaduras solares pueden producirse con una gran rapidez y son particularmente graves y dolorosas. Estas quemaduras solares incrementan significativamente el riesgo de desarrollar un cáncer de piel en edades adultas. En los niños hay que recomendar protectores de factor elevado y resistentes al agua, para que sean eficaces durante sus juegos al aire libre. No es fácil convencer a un niño de que debe proteger su piel y renovar la aplicación del fotoprotector regularmente, pero es responsabilidad del adulto, quien debe practicar con el ejemplo.

Pediculosis en verano

Los piojos son una plaga y para muchos padres, una pesadilla. No sólo están presenten en “la vuelta al cole” sino que también se muestran activos durante el verano. Los últimos estudios muestran un importante incremento de infestaciones, hasta el punto que las cifras están alcanzando niveles propios de los meses de septiembre y octubre, que es cuando se producía la máxima incidencia. Para solucionar el problema el dermatólogo y entomólogo Xavier Jeremías recomienda “actuar con naturalidad y, ante el primer síntoma, que suele ser el rascado de la cabeza, revisar el cabello y en caso de localizar piojos realizar el tratamiento de inmediato”. Y, por supuesto, es fundamental utilizar también un repelente para prevenir el contagio cuando en el entorno más próximo (escuela o casa) se detecta infestación. También evita la reinfestación después de realizar el tratamiento.

Salud dental en la infancia, dientes sanos en la etapa adulta

Unos dientes sanos son fundamentales para disfrutar de una infancia saludable y como inversión de futuro en una boca sana. Aunque en la gran mayoría de casos no resulta fácil es especialmente importante despertar en el niño entusiasmo y motivación en el cuidado de los dientes. A los tres o cuatro años de edad el niño deberá ser capaz de limpiarse los dientes por sí mismo, aunque con el control de los padres para asegurar que la higiene es la correcta y el tiempo el indicado para que así sea. Dependiendo de la edad, la boca del niño tiene diferentes necesidades de ahí la amplia oferta en cepillos �manuales y eléctricos- y dentífricos adecuados a cada edad. Filamentos extrasuaves o suaves, mango grueso y cabezales más pequeños, son las principales características.

Consejos fundamentales para el cuidado de la piel del bebé

Un correcto cuidado de la piel del bebé puede ayudar a establecer la base de una piel sana para el resto de la vida. Si se consigue que la capa más externa de la piel del bebé no se dañe, ésta proporcionará una perfecta barrera de protección frente a las agresiones externas. Son las importantes conclusiones del estudio “Skin Maturation Study” de Johnson´s baby, complementadas por las siguientes recomendaciones de la dermatóloga Aurora Guerra a la hora de cuidar la piel de los más pequeños.

Mantener la piel del bebé bien hidratada

Los bebés tienen la piel seca debido a que no segregan suficiente grasa, es por eso, que debemos hidratarla a diario y con mayor razón en verano dadas las altas temperatura. Es necesario mantener una correcta hidratación de la piel del bebé mediante lociones nutritivas específicas para los primeros años.

Control del grado de humedad

La piel de los bebés, es delgada y frágil y por este motivo pueden sufrir irritaciones, ya sea por un exceso de humedad o sequedad en el ambiente. Por ello es recomendable controlar la temperatura y el grado de humedad de tu casa protegiendo a los más pequeños de estos excesos, siendo la temperatura adecuada entre los 22 y 24 grados centígrados.

El baño en su tiempo justo

El baño del bebé no debería durar más de diez minutos y procura al finalizar secarlo muy bien. Las zonas más delicadas, como la barbilla o el “culete” son más propensas a estar húmedas por lo que pueden desarrollar reacciones.

Protección del exterior

Los bebés menores de 6 meses deben ser resguardados de toda exposición a los rayos UV ya que su piel es más delgada y es incapaz de producir melanina para protegerla. La piel de un bebé es menos capaz de refrescarse por sí misma, y por eso una quemadura solar accidental a esta edad puede transformarse en una emergencia médica. Para prevenir complicaciones primeramente hay que evitar la exposición al sol directo entre las 10 y las 16 horas, que es cuando los rayos del sol caen más perpendicularmente a la superficie terrestre. (…)