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¿Qué es la gripe?
La gripe es una enfermedad infecciosa de las vías respiratorias producida por el virus de la gripe, técnicamente conocido como Influenzavirus. La infección es epidémica, afectando a un gran número de personas en muy poco espacio de tiempo, lo que supone un reto para todos los servicios sanitarios durante la fase epidémica, que en nuestro país aparece habitualmente a principios del invierno: finales de diciembre a principios de enero.

¿Es una infección grave?
La gripe representa un reto también para nuestro sistema inmunitario de defensa. La infección puede tener consecuencias graves en determinados grupos de personas a los que se considera que están en situación de riesgo: mayores de 65 años de edad, pacientes con enfermedades cardiacas y respiratorias, pacientes con enfermedades del sistema inmunitario, con enfermedades crónicas, con diabetes, con obesidad, etc. En estas personas, así como en presencia de epidemias especialmente virulentas, la tasa de complicaciones y de mortalidad puede ser elevada.

¿Cuál es su tratamiento?
En los últimos años han aparecido algunos fármacos antivíricos de eficacia limitada frente al virus de la gripe. Su principal inconveniente es que se empiezan a tomar una vez se padece la infección y lo que suelen conseguir es una reducción de los síntomas y un ligero acortamiento de la evolución de la infección. Por otro lado, estos medicamentos tienen efectos indeseables y no son útiles ni eficaces en todos los pacientes.

¿Se puede prevenir la gripe?
La mejor manera de hacer frente a la gripe consiste en la vacunación anual. La vacuna de la gripe tiene una eficacia media superior al 70% y permite que nuestro organismo se encuentre preparado para hacer frente al virus de la gripe que producirá la epidemia del año en curso cuando llegue a nuestra área geográfica en la temporada invernal.

¿Qué es la vacuna de la gripe?
Es un compuesto farmacológico de una combinación de 3 tipos distintos de virus de la gripe (dos del tipo A y uno del tipo B), que se administra anualmente. En la actualidad hay dos tipos de vacuna antigripal: la inactivada de antígenos de superficie y otra similar pero potenciada. Ambas formas tienen una eficacia similar. La aplicación de una u otra forma depende de determinadas características de los pacientes (edad, tratamientos concomitantes, etc.).

¿Por qué hay tres tipos de virus en la vacuna?
La composición de la vacuna antigripal de cada temporada se hace siguiendo la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (hemisferio norte) y la decisión de la Unión Europea. La composición de la vacuna contiene tres variedades distintas del virus de la gripe (2 del tipo A y una del tipo B), que son las que se han detectado con más frecuencia en las epidemias de gripe que están circulando en todo el mundo, que serían las que con mayor probabilidad podrían ser las responsables de la epidemia de la temporada actual.

¿Por qué hay que vacunarse cada año?
Porque el virus de la gripe tiene la capacidad de mutar, de cambiar o modificar algunas de sus estructuras externas. Ello hace que para nuestro sistema inmunitario parezca un virus distinto. Por esa razón la gripe puede afectar cada año a una misma persona. Y porque al presentarse la gripe cada año en forma de epidemia, no da tiempo a nuestro sistema inmunitario a defenderse con rapidez y eficacia. Estas mutaciones del virus de la gripe hace que en determinadas temporadas aparezca un tipo de virus especialmente agresivo y virulento que produce un mayor número de afectados, más complicaciones y mayor mortalidad. La vacunación antigripal anual mejora las defensas inmunitarias del organismo y reduce la tasa de complicaciones y mortalidad de las epidemias de la gripe.

¿Cómo hay que administrar la vacuna?
Las autoridades sanitarias suelen realizar una campaña de vacunación a nivel nacional, para todas las personas de los grupos de riesgo, y deciden cómo y cuando van a realizarse. Pero, puede vacunarse cualquiera aunque no pertenezca a estos grupos de riesgo. Normalmente la campaña se inicia durante la segunda quincena del mes de octubre, con una única administración de la vacuna generalmente por vía intramuscular, preferiblemente en el músculo deltoides del hombro, o por vía subcutánea profunda, generalmente en los músculos del brazo.